Pia Moser (español)

Una persona es una persona gracias a otras personas

Resumen

Tener el anhelo de África y vivir en África como una teóloga europea, significa darse cuenta de la importancia de contextualizar la teología en su impacto práctico. En este artículo, la autora reflexiona sobre la forma en que el entorno en el que una persona vive moldea su forma de pensar, y cómo la comprensión de la Biblia y su interpretación depende de ese contexto. La autora habla de sus experiencias personales entre Europa y África. Vivir en otra cultura también moldeó su percepción sobre su país de origen. Asuntos que permanecían sin ser cuestionados, sistemas o cosas son cuestionados también “en casa”. Por ejemplo, la desigualdad entre hombres y mujeres quizás todavía sea evidente en África, pero ¿qué sucede en Europa?

Tener anhelo por África como concepto de vida

Desde que era una niña -o una joven adolescente- tuve anhelo por África. África: eso era algo misterioso, algo fascinante, atractivo y desafiante. Siempre lo supe: algún día, iba a vivir en África. Al menos por algún tiempo. África para mí nunca fue el continente „negro“, en el sentido de la oscuridad. Para mí, siempre fue el lugar de mi deseo. Hacia finales de los años ochenta hice mi primer viaje a África, a Senegal primero y a Burkina Faso más tarde. Y desde aquel entonces tuve y tengo el „virus de África“.

En 2003 tuve la oportunidad de vivir y enseñar como profesora de teología en Mbeya, Tanzania. Enviada por Mission 21[1] en Basilea, trabajé para y por la iglesia de Moravia en Tanzania durante cuatro años, hasta 2007. ¿Cuál era mi motivación, aparte del „virus de África“? Quería compartir mis experiencias y las suyas, mis sueños y mis esperanzas y los suyos, particularmente con las mujeres de las iglesias de mi nuevo entorno. Quería ser desafiada por otra forma de vivir y de hacer teología. Era muy consciente de mi condición de mujer blanca, de clase media europea y de mediana edad. Y también sabía que mi forma de pensar la teología estaba influida y caracterizada por mi propia condición.

Vivir en una situación especial

Como una mujer académica ordenada de Europa, yo estaba siempre en una situación especial. La iglesia de Moravia ordena a las mujeres, pero no todas las provincias lo hacen. En el colegio había estudiantes de todas las provincias. Así que yo era un desafío para ellos, porque no aceptaban a una mujer como pastora. Y a la inversa, ellos también eran un desafío para mí. Pero como la jerarquía es muy importante y un profesor definitivamente está por encima de sus estudiantes, no enfrentaba muchos problemas cotidianos en mi vida como académica. Más bien al contrario: experimentaba mucha aceptación como profesora y también como pastora ordenada. Con una excepción: una vez, un profesor de Dinamarca que negaba estrictamente la posibilidad de que las mujeres fueran pastoras, vino a mi casa ni bien ingresó al colegio. En aquel entonces, yo estaba a cargo de los asuntos académicos en la universidad. Me dijo: „Te acepto como profesora y voy a apoyarte en todos los asuntos académicos. Pero no te acepto como pastora. Nunca voy a ir un servicio en el que estés a cargo. Porque las mujeres pastoras se van a ir al infierno, y yo no quiero tener nada que ver con eso.“ Nunca experimenté algo como eso de un colega profesor o de un estudiante africano.

El color de mi piel siempre se hacía visible. No era posible estar de incógnito en ningún lado. La gente siempre sabía dónde estaba. Como una mujer europea que está acostumbrada a estar sola por su cuenta, esto a veces era bastante difícil y arduo. Y aún más, ser una persona blanca en un contexto donde la mayor parte de la gente es negra significa que una es vista como una persona rica. Blanco significaba rico, lo que significaba tener en algún lado un lugar del cual fluye constantemente y sin fin el dinero. Muchas veces era bastante desafiante explicar una y otra vez que ganaba un salario local. Para ser honesta, tenía más dinero que la mayor parte de la gente, por lo que había una preocupación continua para encontrar un buen balance en temas de dinero.

En aquel momento, había una mujer africana dando clases en la facultad de teología. Trabajamos un montón juntas. Había un aprendizaje mutuo y continuo en temas contextuales, en teología, en métodos de enseñanza, en discusiones sobre cultura. Con el resto de los académicos, los africanos y (algunos) europeos, había la compañía leal usual que también experimento en Europa. Con unos se trabaja mejor, con otros peor, eso es lo normal.

Para las pocas estudiantes mujeres, mi persona siempre cargaba una señal de esperanza. Mi ejemplo y quizás aún más el ejemplo de mis compañeras docentes africanas, las hacía sentir poderosas para no abandonar su lucha por la igualdad de hombres y mujeres en la iglesia.

El contexto cultural de comprensión de la teología

Aprendí en Tanzania tanto como enseñé. Traje mi conocimiento teológico y metodológico, y recibí una comprensión mucho más profunda de otras culturas, de otros puntos de vista. Aprendí que las verdades absolutas de la teología europea no son tan absolutas. Aprendí que los argumentos teológicos tienen que ser siempre vistos en relación con el contexto cultural. Por supuesto que sabía esto de manera teórica, pero en Tanzania aprendí sobre su impacto práctico.

Voy a dar un ejemplo: una vez planifiqué una clase sobre la lucha de Jacob en el fuerte de Yabboq (Génesis 32). Leímos el capítulo de la Biblia y cuando finalizamos la lectura me di cuenta de que mis estudiantes no entendían para nada el texto. Me tomó un tiempo darme cuenta el por qué: en Tanzania, la jerarquía es de muchísima importancia. Un niño jamás le diría „no“ a sus pares. Un profesor siempre está por encima del estudiante. Una persona más joven siempre respeta a una persona mayor que ella, y siempre aceptará su consejo. Entonces, ¿cómo Jacob puede pelear con Dios e incluso negociar los términos para terminar la pelea? Para gente viviendo en este tipo de contextos con tanto respeto hacia la jerarquía, como el de mis estudiantes, esto no podía ser comprendido.

Incluso antes de ir a Tanzania me di cuenta de la importancia de la teología contextual. Siempre tuve problemas si los teólogos europeos (mayormente hombres) hablaban acerca de la verdad absoluta, la cual por supuesto ellos poseen. Con frecuencia oigo cosas como esta: „Sí, para vos como mujer puede ser que sea así, pero de hecho esto y este es el caso, vos como mujer sos subjetiva, yo como hombre estoy siendo objetivo“. Viviendo en Tanzania y trabajando con teólogos de Tanzania me volví más segura sobre lo importante que es tener presente el contexto respectivo y contextualizar la teología. Si una no hace eso, la gente no la comprende.

La tensión entre la Constitución y la tradición influye sobre la vida de la iglesia

Otro aspecto de la jerarquía es aquel entre las mujeres y los hombres. La Constitución de Tanzania dice: las mujeres y los hombres son iguales. La tradición dice: los hombres están por encima de las mujeres. Esta tensión también moldea la vida de la iglesia. Esto significa que las iglesias de las provincias están buscando un equilibrio entre la Constitución y la tradición. Y cómo encuentran este balance depende mucho de cómo se comportan los líderes de la iglesia. Si aceptan ordenar a las mujeres – y la mayoría de las provincias lo hace – enfrentan aún otro problema: en las parroquias, el pastor es el líder indudable de la congregación, quien normalmente le da forma a la comunidad más que los antiguos miembros de la Iglesia. Entonces, ¿qué sucede si el pastor es una mujer, pero se cree que los hombres están por encima de las mujeres? Se necesita un montón de diplomacia por parte de los líderes de la iglesia de provincia para hacer que una congregación entienda y acepte a una pastora mujer. Recuerdo a Bahati, una de mis primeras estudiantes mujeres, una excelente. La provincia la mandó a una parroquia donde nunca antes había trabajado una mujer pastora. Los ancianos de la Iglesia protestaron en contra de ella incluso sin conocerla, solo porque era una mujer y una mujer no puede ser la líder de los hombres. La provincia no aceptó esta protesta y Bahati fue ahí. El comienzo no fue fácil, por supuesto. Pero luego de algunos años, cuando la provincia decidió enviar a Bahati a otra congregación, los mismos ancianos protestaron otra vez: no querían perder a su excelente, visionaria y muy popular pastora.

Nunca intervine en los asuntos de la iglesia sin que antes se me preguntara mi opinión. Siempre estaba muy conciente de que yo era una invitada, una co-trabajadora ecuménica, con énfasis en el “co-”. No estaba ahí como una persona que sabía más. ¿Cómo podría hacerlo? Pero al vivir ahí en el campus por supuesto que también le daba forma a mi alrededor. Mi estilo de vida era diferente al de ellos. Probablemente nos influíamos mutuamente. Y las estudiantes mujeres siempre venían a mi casa si tenían algún problema. Una cosa era resolver la ausencia de diez francos suizos convertidos a la moneda local para un tratamiento dental urgente, pero otra cosa eran los problemas de una estudiante mujer que sufría la falta de aceptación de sus compañeros que no aceptaban pastoras mujeres y que eran apoyados por el profesor danés ya mencionado arriba. Esta estudiante nunca obtenía un aprobado en las clases de este profesor. Y las discusiones con él y otros estudiantes sobre la ordenación de las mujeres eran humillantes para ella.

Desigualdad aquí y allá

Desde el 2007 que estoy de vuelta en Suiza, y desde el 2010 he estado trabajando con las iglesias reformadas de Bern-Jura-Solothurn.[2] Mi estadía en Tanzania incrementó mi concencia del rol de las mujeres en la Iglesia. Aunque Tanzania introdujo iguales derechos para las mujeres desde el comienzo de la independencia, la igualdad de los hombres y las mujeres está más establecida en Suiza – superficialmente. Pero aún así no ganamos el mismo salario por el mismo trabajo. Las mujeres aún están menos representadas en posiciones de liderazgo, incluso en la iglesia. Solo tres iglesias de las 26 iglesias miembros de la Federación Suiza de Iglesias Protestantes están lideradas por mujeres. En mi iglesia, cinco de los siete miembros del consejo son hombres, cuatro de ellos ordenados. Ninguna de las dos mujeres en el consejo es una pastora. Hay seis jefes de departamento en el nivel operacional. En este momento yo soy la única mujer.

Al regresar de África me di cuenta de eso: si señalamos con el dedo a la “desigual sociedad africana”, hay por lo menos tres dedos señalándonos de vuelta. La desigualdad es menos visible, pero aún está ahí. Y más aún, está el factor agravante de que ya no somos conscientes de esta desigualdad. Normalmente, la gente que se refiere a ella no es tomada en serio. Por otra parte, los líderes de la iglesia en África están conscientes de esta desigualdad, por ejemplo, de la tensión entre Constitución y tradición. Esto les ayuda a manejar el problema con más cuidado de lo que lo hacen muchos líderes de iglesias en Suiza.

Textos de la Biblia en común – Interpretaciones diferentes

En clases de estudios de la Biblia era interesante y desafiante ver y discutir las diferentes formas de entender un texto bíblico. Una vez organicé un estudio especial de la Biblia para las (pocas) estudiantes mujeres. Discutimos el rol de Miriam en el Éxodo, y especialmente en el número 12, cuando Aaron y Miriam se oponen a Moisés, pero solamente Miriam es castigada convirtiéndose en leprosa. Para mis estudiantes el hecho de que solamente Miriam fuera castigada era mucho menos perturbador que para los académicos europeos, porque estaban acostumbradas a eso en su contexto. Ser tratada de manera injusta – a los ojos de un europeo – para ellas era normal y no era una razón para enojarse. En este punto no nos pusimos de acuerdo, y tuvimos que aceptar las diferencias. Pero al menos entendimos mejor el punto de vista de la(s) otra(s) persona(s) y aprendimos mutuamente de nuestros respectivos contextos.

Aprendí un montón de la teología contextual en esos estudios de la Biblia, que a su vez moldearon mi comprensión de la cultura y la tradición africana. Discutir un texto de la Biblia sobre la base de mi propio contexto y escuchar atentamente lo que la otra persona está entendiendo y contando en base a su contexto – esto es lo que nos enriquece como personas y abre nuestros ojos a otras “verdades” distintas a la nuestra. Tengo un anhelo por tal comprensión para hablar de los textos de la Biblia y de sus significados para nosotras: escucharnos entre nosotras, aceptarnos y respetar que cada quien interpreta también de acuerdo a su propio contexto, y no pelear, no alimentar el odio entre nosotras.

Me siento segura del poder de los textos bíblicos. Le han hablado a la gente a través del siglos, todavía nos hablan sin importar el lugar del mundo donde vivamos. La forma en que mi colega africana entiende el mensaje puede abrirme un nuevo entendimiento a mí – quizás no siempre una nueva comprensión del texto, pero siempre una nueva comprensión del contexto en el que vive mi colega – y por lo tanto una mejor comprensión de él o de ella.

El anhelo por África, también en Suiza

África fue, es y será una parte de mi vida. El deseo que me trajo a Tanzania todavía está ahí. Y nunca descarté la posibilidad de regresar a África para una estadía de largo plazo.

Por ahora, vivo en Suiza y tengo mis responsabilidades aquí. Pero lo que soy y como pienso, trabajo y enseño permanece moldeado por mis experiencias africanas y mi vivencia, trabajo, risas, argumentos, danzas y discusiones con los tanzanos.

En otras palabras: “una persona es una persona gracias a otras personas” (proverbio sudafricano).

Respuesta por Brigitte Rabarijaona

El filósofo y teólogo keniata John Mbiti resume un principio de la filosofía africana en otras palabras “Yo soy porque nosotros somos”.[3] Esta cita encuentra todo su sentido en el artículo de Pia, donde dice que una persona es una persona a través de otras personas. Admiro su carrera así como su coraje para confrontar una realidad diferente, diferentes formas de incompresión. En los estereotipos acerca de la relación entre hombres y mujeres, he escuchado frecuentemente que la ausencia de igualdad de género es más fuerte en África que en Europa, pero lo que Pía relata me “tranquiliza” de alguna manera: no solamente los africanos tienen actitudes discriminatorias hacia las mujeres. Estoy tranquila de ver roto este estereotipo, pero me sorprende de hecho la cuestión. Afortunadamente, ¡no es este ex colega de Pía el que señalará a aquellos van al infierno!

Pía concretó su sueño, ¡el sueño de África! Y ese sueño ha transformado su teología, su forma de leer la Biblia, incluso su forma de entender lo que está sucediendo en su país nativo, en Suiza. Esta es la riqueza que genera semejante intercambio y una mente abierta. Yo misma he vivido la experiencia intercultural de Pía, pero al revés, durante mis años de estudio en Suiza. Lo que he sentido es que antes de estar ahí, una idealiza ciertas cosas y tiene prejuicios contra los otros, pero luego de cierto tiempo, una se da cuenta de que las cosas funcionan de manera diferente. Regresé a Madagascar completamente transformada: en mi teología, mi forma de leer la Biblia, la forma de entender la realidad de mi país. Yo permanezco en el trasfondo de mi cultura y de mi identidad, pero gracias a toda la gente que conocí y con la que trabajé durante mi estadía, a través de las discusiones y conversaciones que tuve con ellos, veo ciertas situaciones de una manera diferente a la que solía verlas. Las redescubro, gratamente sorprendida pero también frustrada a veces.

También podría decir: “¡Europa, mi amor!”. Pero sé que mi romance con Europa no puede aún ser como el de Pía y el de otros europeos con África, por razones de fronteras, visados y recursos financieros. Afortunadamente, la Biblia está más allá de todo esto, afortunadamente también podemos decir con la Biblia: “yo soy porque nosotros somos”, cualquiera sea nuestro país y nuestro continente de origen.

 

[1] http://www.mission-21.org/es/mission-21/ (09/08/2016)

[2] Como la Directora del Departamento de Educación Religiosa.

[3] John MBITI African Religions and Philosophies, New York: Heinemann 1970, p. 141.

Traducción al español: Evelin Heidel

 

Advertisements